Sentir con claridad

Están aún frescos los recuerdos y memorias acerca de cómo me sentí al encontrarme con este mundo. Un mundo que pasaba por alto lo más importante. Un mundo obediente a unas reglas que de acuerdo a mi percepción eran bastante complicadas, retorcidas, cuando no absurdas. Un mundo inconsistente y caótico al que aterricé sin un libro de instrucciones acerca de sus mandamientos, sus credos y dogmas. Aún puedo conectar con la perplejidad y el aturdimiento que me han llevado a lo largo de mi vida a querer proteger a los niños de lo que para mí fue impactante, de todo aquello que colaboró a sacarme de mí, llevándome a vivir desprotección, inseguridad, impotencia y soledad.

Tengo grabado también el recuerdo de la conexión con un espacio dentro de mí, de mucha claridad. Un espacio desde el que contemplaba con desapego las múltiples maneras de conducirse de los adultos y desde el cual me resultaba imposible pasar por encima de lo que estaba sintiendo. Tenía un sentido de la verdad que cuestionaba todo con inocencia ocasionándome problemas en mi entorno así como conflicto dentro de mí. Todavía recuerdo la dificultad que tenía para seguir los teatros que hacían los mayores…un arte que no estaba a mi alcance, una habilidad por aquel entonces ausente en mí.

Sin embargo, la conexión con ese espacio se fue debilitando y fui cediendo a la presión que este mundo desconcertante a veces y atractivo otras ejercía sobre mí. Explorar los 5 sentidos, ya desconectada de mí, me llevó a involucrarme en deseos, alimentar fantasías e invertir en sueños. Todo ello en un estéril intento de encajar, participar, adaptarme…en un triste intento de acallar mi voz para sentirme aceptada y valorada por los demás.

Esto resultó ser una carrera con poco éxito, dado que no he podido nunca vivir totalmente de espaldas a mi conciencia.
Pasaba de serme fiel, a pesar de la amenaza de un posible castigo, a traicionarme, decidiendo actuar como todos. Traicionarme era a veces en apariencia la opción más sencilla para salir airosa de una situación, pero cuando lo hacía, lo que a continuación me esperaba era o el tormento de la culpa o la búsqueda desesperada de evasión para no sentirla.

En lugar de volver a mí y comprometerme con la verdad que sentía, me dediqué, en un continuo huir hacia adelante, a buscar la verdad fuera, en la creencia de que necesitaba encontrar alguien con quien resonar e identificarme, algo en lo que fundirme y desaparecer para escapar de tanta presión.

Me he buscado en un amor devocional hacia la naturaleza, en la música, en la poesía…
Me he buscado en la expresión creativa escribiendo, pintando, bailando…
Me he buscado en la sanación, en las personas con las que me he relacionado, en los lugares a los que viajado…
He buscado el profundo sentido de la amistad, la dimensión verdadera del amor.
He necesitado comprender mi vida, mi historia, nuestra historia…recurriendo a maestros que parecían saber el sentido de nuestra vida aquí.

Durante treinta años, atraída por el mundo espiritual, la ecología y el campo de la medicina alternativa, he recibido todo tipo de tratamientos y terapias, he explorado un sinfín de sistemas de sanación y de conocimiento que supuestamente deberían haberme ayudado a descubrir la manera de restaurar y sostener la armonía en mi cuerpo y en mi vida.
No fue así. Siendo totalmente honesta, todo parecía acercarme a la verdad, pero era sólo una apariencia que iba seguida de un pozo de insatisfacción considerable. Mi mente se quedaba tranquila durante un tiempo, mientras dentro de mí algo me impulsaba a seguir buscando. Había algo en relación a mi cuerpo que el sólo hecho de planteármelo me desbordaba. Mi cuerpo lo registra todo, y eso, casi siempre lo he vivido con gran incomodidad. Una vez que me desconecté de mí, mi cuerpo comenzó a ser un extraño y ya no me era posible descifrar sus mensajes.

Conocer a Serge Benhayon y Universal Medicine ha sido un antes y un después en mi vida, un encuentro que me ha significado el verdadero camino de retorno y la confirmación de lo que Soy, sé y he sentido siempre. A través de sus enseñanzas y las técnicas de sanación que comparte, me he ido liberando de aquello con lo que me había identificado y estaba interfiriendo en mi salud, así como en mi capacidad de sentir y leer con claridad la energía de todo lo que es.

Este encuentro me ha aportado las claves que necesitaba para recuperar la conexión con ese espacio desde el cual lo sabemos todo. Las claves para sostener en mi día a día mi vínculo con lo sagrado, ese vínculo restaurador y custodio de la armonía natural en mi cuerpo.

A día de hoy, la Gratitud se ha convertido en mi oración y cuando miro hacia atrás siento la perfección y el sentido que tiene todo lo sucedido en mi vida.

Sanar la más antigua de las heridas y disolver los filtros y las corazas que la protegían me ha devuelto la posibilidad de vivir en continua intimidad con mi cuerpo. Esa intimidad que me proporciona la mirada inocente y la claridad de lo que estoy sintiendo en cada momento.

Un antiguo velo de tristeza y añoranza sin fin se ha esfumado definitivamente, permitiéndome recuperar para siempre la alegría de estar viva.

Clarisintencia = claridad en el sentir

 

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