¿Podemos elegir?

La tensión que experimentamos por el hecho de vivir entre dos dimensiones merece ser iluminada.

Tratar de evitarla  y sentirla es sinónimo de perder la oportunidad de descubrir quienes somos en verdad. Esa tensión que tanta incomodidad nos ocasiona, nos recuerda que no somos de aquí y que el habernos desconectado de quienes somos para poder adaptarnos y encajar en este mundo no nos ha aportado más que la posibilidad de una vida ignorante rellena de momentitos
de placer y felicidad seguidos de bastante sufrimiento.

No podemos evitar sentir el tirón de las fuerzas evolutivas que nos invitan a expandirnos y abandonar la creencia de que somos una víctima de las circunstancias. No, sin pagar un alto precio por ello.

Así pues, podemos recordar que hemos venido colaborar en traer el cielo a la tierra siendo íntegros en sostener la expresión del Amor y la Armonía en nuestro vivir

O de lo contrario, continuar identificados con nuestros problemas buscando remedios y soluciones, sin detenernos a revisar sobre qué cimientos está construida nuestra vida.

Es tiempo de asumir la responsabilidad de lo que estamos eligiendo.

Podemos ELEGIR entre:

LA DIMENSIÓN QUE NOS LLAMA Y NOS INVITA A RETORNAR,

o la que nos reduce, limita, atrapa e invade, adueñándose y dirigiendo nuestra vida.

LA QUE NOS DEVUELVE AL AMOR, A LA VERDAD Y A LA QUIETUD QUE HABITA EN LA PROFUNDIDAD DE NUESTRO CORAZÓN,

o la que nos seduce con espejismos e ilusiona con fantasías para después arrastrarnos inevitablemente a la decepción.

LA QUE NOS DEVUELVE EL SENTIDO Y LA ALEGRÍA DE ESTAR VIVOS,

o la que nos lleva a vivir ansiedad ante la anticipación, frustración tras las expectativas, desilusión tras la ilusión e impotencia tras la repetición de errores.

LA QUE NOS HACE SENTIR LA UNIDAD Y APOSTAR POR LA VERDADERA HERMANDAD,

o la que nos muestra, un mundo competitivo y feroz en el que  hay  que luchar para hacerse sitio, o bien  la alternativa de escapar a mundos  irreales de pseudo-amor y falsa hermandad carentes de verdadera responsabilidad.

LA QUE NOS HACE SENTIR QUE ENCARNAR EL AMOR ES UN PROPÓSITO SAGRADO POR EL QUE MERECE LA PENA ESTAR EN LA TIERRA,

o la que ensalza y glorifica el cuerpo, esclavizándonos con ideales de belleza y salud, pasando por encima de él y sacrificándolo con el fin de conseguir atención, aprecio y reconocimiento.

LA QUE NOS HACE SENTIR QUE EL AMOR ES EL PODER MÁS GRANDE QUE EXISTE BAJO LAS ESTRELLAS,

o la que  nos hace experimentar miedo y a veces pánico, por vivirnos a merced de fuerzas imprevisibles e incontrolables que se rigen por reglas que nada tienen que ver con el Amor y la Armonía.

LA QUE NOS RECUERDA NUESTRO LIBRE ALBEDRÍO, Y POR TANTO, LA POSIBILIDAD DE ELEGIR, RECTIFICAR Y CORREGIR, ASUMIENDO LA  RESPONSABILIDAD  POR LO QUE UN DÍA CREAMOS DESCONECTADOS DEL AMOR,

o la que ofreciéndonos múltiples alternativas y posibilidades nos alienta a seguir viviendo alienados, esclavos de nuestras mentes y víctimas de las circunstancias.

SIEMPRE podemos elegir con qué nos comprometemos, en qué invertimos y dónde edificamos.

SIEMPRE.

 

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