Desde la profundidad del corazón

Hoy quiero escribir sobre el daño que me ha causado y ha causado el hecho de no haber cuestionado la fuente de mi expresión, de no haber dado importancia a la cualidad de la energía de todo lo que emano y expreso. De haber justificado decisiones y muchas de mis expresiones en nombre del amor a los demás.

He descubierto que estrenar vida momento a momento es algo más que dejarse llevar. Algo más que fluir ligada a lo que me rodea colaborando de manera reactiva en crear lo que se necesita.

Estrenar vida momento a momento implica sostener consistentemente la conexión con la profundidad del corazón, donde reside la esencia verdadera.

Sostener la conexión me ayuda a no caer en la tentación de enamorarme de “mis” creaciones. A dar de mí sin esperar una recompensa por el hecho de haber puesto mi energía y entregado mi tiempo en algo.

Me ayuda a considerarme un vehiculo de expresión de aquello que nos unifica. A relacionarme en igualdad sin que la función que realizo adquiera más protagonismo que el propósito que nos une.

Sostener la conexión me sensibiliza, me ayuda a expresarme desde mi fragilidad, mi feminidad, mi belleza.

Me acerca a todo y a todos de una manera sencilla y directa.

Me lleva a dejar de alimentar lo que es falso y a ser más compasiva con los errores. Trae humor, ligereza y juego a mi vida.

Vivir en conexión con la profundidad del corazón me devuelve la quietud, me permite reconocerme hija de Dios y vivir en hermandad constatando que soy una bendición para todos y todo.

 

 

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